Las paradisiacas playas de Cancún
Les tengo una mala noticia: están repinches. No vengan. Y menos a playa Langosta -¿así se llama esa playa, la que está en el puente Calinda (¿así se llama el puente?)?- con su accesitito para los peatones porque los de Dolphin Discovery la cagaron al ocupar el estacionamiento y Fonatur apañó. Larga historia. Tampoco vayan a Playa del Niño en Puerto Juárez: hay tanto sargazo que se pueden exportar exóticas pelucas marinas.
¿El mirador? deeeh, pueque pero tampoco es la gran cosa. Tortugas creo que es lo más visitado por ahora, ya sabes, hordas de nacos como tú y como yo que buscan agua azul, el sol y la foto de las gringas medio encueradas. Ah, por cierto, si quieren ver mujeres medio encueradas vayan a Playa del Carmen, está mucho mejor y hay más gente. El único detalle es que muchas son europeas y ps a veces guardan secretos medio peludos bajo el brazo...
Todo esto, claro, si no se hospedaron en un hotel en la zona de playas. De lo contrario, no tendrán problemas para llegar al charcote porque esos hoteles tienen privatizadas las playas -sí, aquí se privatiza el territorio federal-.
Si son chilangos y trabajaron toda su vida para pagarse hospedaje en un hotel de mal morir pero con un "todo incluído", por favor, por lo menos aprendan a pedir bien las cosas: se dice "por favor" y "gracias" y desháganse de la palabrita "joven" porque eso es pase automático para que los manden a chingar a su madre. Conste que les advertí.
Otra cosa: dejen propina, tacaños.
Y si tienen algún familiar o amigo que los reciba aquí, eviten hacer el estúpido comentario "si yo viviera aquí, iría a la playa todos los días" o "has de ir a la playa todos los días ¿verdad?". Nadie que no sea lanchero lo aguantaría, créanme. La piel pegajosa, el cabello tieso, las córneas quemadas, el cansancio... es agradable un día o dos o una semana pero no todo el tiempo. Y el mar pierde su chiste. Los diferentes tonos azules del paraíso se convierten en un "vámonos a la casa".
Cancún no es un lugar para quedarse a vivir. Es para embriagarse varios días, chamuscarse la piel y regresar todo cogido a tu rancho original. Porque quitándole eso, Cancún no tiene nada excepto un respetable índice de suicidios. Confíen en lo que les digo: serán más felices si se quedan en sus establos, junto a sus vacas y gallinas, que si se quedan aquí.
¿Cosas que dos dos valgan la pena? Alcohol las 24 horas. Putería las 24 horas. Las carnitas de la Náder y las tortas de cochinita de la Uxmal a las 4am. Y párale de contar porque no hay nada más, ni siquiera cultural, no hay edificios impresionantes, sitios arquelógicos como en Yucatán ni podrás sentir "la amabilidad de su gente" porque esa amabilidad, ese calor, esa sonrisa depende directamente de tus propinas.
Esto no es una queja, no me mal entiendas, es un anticomercial. La imagen enteramente gabacha de este polo me decepciona y afortunadamente no fue copiada al cien por Playa del Carmen, su competencia más cercana. Playa resolvió el asunto en tres patadas: medio Cancún, medio jipioso, medio pueblote. Y todos contentos.
Cancún desgraciadamente explotó tanto el concepto gabacho, la transa franca y desmadre a borbotones, que ahora sólo nos resta ver cómo se hunde nuestra Sodoma.
Ya va arribita de las rodillas.












